domingo, 12 de julio de 2015

EN PELIGRO FUTURO ACADEMICO DE LOS JOVENES COLOMBIANOS



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 21% de los estudiantes de Bogotá desertan en la educación media. La falta de gusto por el estudio es la principal razón de la deserción, según un informe del PNUD.


El 7 por ciento de los jóvenes del país desertan de la educación porque tienen que trabajar.
Foto: archivo particular
El 7 por ciento de los jóvenes del país desertan de la educación porque tienen que trabajar.

En Bogotá, por cada mil estudiantes que entran a primero de primaria, solo 413 se gradúan en el grado 11 en el tiempo previsto. Así lo reveló el informe “Educación de calidad: para una ciudad y un país equitativos”, que fue desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
De acuerdo con este documento, que fue elaborado con la colaboración de la Secretaria de Educación de Bogotá como parte del programa Misión calidad para la equidad, la principal razón por la que desertan los alumnos tiene que ver con que no les gusta el estudio, como lo afirma el 37 por ciento de la población del país que está entre los 10 a los 17 años. En la capital del país esta cifra es menor (25 por ciento), un motivo que resulta ser bastante preocupante y que, según Alfredo Sarmiento Gómez, director del PNUD, debe llamar la atención de los actores que confluyen en el sector educativo, que van desde los padres hasta el Gobierno Nacional.
Las dificultades económicas resultan ser la segunda razón de la deserción tanto en Bogotá como en el resto del país, con 8,9 por ciento y 14, 3, respectivamente.
Así mismo, en esta investigación se evidencia que el sector educativo tiene dos grandes retos en el territorio nacional: cobertura y el promedio de años de formación de los colombianos.
En el tema de cobertura, por ejemplo, se puede decir que esta Nación ha tenido resultados agridulces, pues en el nivel de educación básica se ha logrado que el cien por ciento de la población ingrese al sistema educativo (aunque departamentos como Guanía, Vaupés y Guaviare aún no han llegado a esa meta); sin embargo, en la educación media esta cifra es de 70 por ciento. Es decir que, de acuerdo con el informe de seguimiento a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), de Naciones Unidas, aún hay que generar 300.000 cupos adicionales en ese nivel académico.
Entre tanto, el promedio de años de formación en el país es de 7,5 años de estudio (lo que tenía Estados Unidos en 1890). “Lo cual resulta bastante preocupante, pues los cálculos para Colombia indican que para tener una probabilidad del 80 por ciento de no caer en la pobreza se deben alcanzar por lo menos 12 grados de educación”, apunta Sarmiento.
Para Bogotá en 2011, dos de las 20 localidades, Chapinero y Teusaquillo, habían alcanzado el número de grados de educación necesarios para tener buenas probabilidades de no caer en la pobreza (12 grados). Mientras tanto, localidades como Ciudad Bolívar, Usme y San Cristóbal contaban con cerca de 10 grados.
No obstante, el documento destaca la implementación en el Distrito del Currículo para la Excelencia Académica y la Formación Integral 40 x40, creado para afrontar la creciente demanda educativa y ofrecer un desarrollo integral del estudiante. Para cubrir ese incremento de la jornada educativa, se aumentó el número de profesores de los colegios públicos, especialmente en el nivel preescolar. Sin embargo, el informe advierte que a nivel nacional no debe simplificarse el problema pensando que al aumentar las horas de la jornada educativa aumentará la calidad; “cuando la calidad es deficiente más de lo mismo es peor”, dice el informe.
Recomendaciones para mejorar la educación en el país
Este estudio incluye ocho recomendaciones desde lo institucional, lo humano, lo educativo, lo social, entre otros, en pro del fortalecimiento del sector educativo en Colombia. Estos componentes se dieron como resultado de entrevistas y encuestas realizadas a 10.355 ciudadanos entre padres de familia, alumnos, expertos en materia de educación y maestros.
En este sentido, la primera recomendación que dan se basa en la interacción entre estudiante y sociedad, que permita a los menores desarrollar habilidades en busca de producir nuevos conocimientos con un "equilibrio entre el saber, el ser y el hacer". El segundo parámetro, busca fomentar habilidades individuales y colectivas que ayuden a elegir un proyecto de vida, mientras que el tercero pretende mejorar la educación en docentes para así optimizar la educación infantil.
La necesidad de que la sociedad reconozca la importancia de la educación para el desarrollo de la misma es el cuarto ingrediente, seguido del hecho de que el nivel educativo del país se demuestra en la participación social, política y económica.
En el sexto lugar, los encuestados pidieron la realización de evaluaciones integrales que califiquen factores socio-afectivos y contextos territoriales. Completan la lista de recomendaciones el reconocimiento étnico, cultural y social, mientras que la formación en la resolución pacífica de conflictos ocupó el último puesto.